Akbar, el gran emperador mongol, dibujó una línea en la pared y le dijo a sus sabios que, sin tocarla, la hiceran más corta. Se quedaron perplejos y pensaron: ¡Eso es imposible!.
Entonces uno de sus sabios, Birbal, dibujó una línea más larga al lado de la otra, sin tocar la primera. Y al dibujar la línea más larga, la otra se volvió más corta.