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miércoles, 31 de julio de 2013

Los portadores de sueños

En todas las profecías está escrita la destrucción del mundo.

Todas las profecías cuentan


que el hombre creará su propia destrucción.
Pero los siglos y la vida que siempre se renueva
engendraron también una generación de amadores y soñadores.
Hombres y mujeres que no soñaron
con la destrucción del mundo,
sino con la construcción del mundo de las mariposas y los
ruiseñores.
Desde pequeños venían marcados por el amor, detrás de su
apariencia cotidiana
guardaban la ternura del sol de medianoche.
Las madres los encontraban llorando por un pájaro muerto
y más tarde también los encontraron a muchos muertos como
pájaros.

martes, 30 de julio de 2013

"Energía gratis"

Video censurado varias veces - ENERGIA GRATIS
 


lunes, 29 de julio de 2013

"Gautama"

Ya el sol se había puesto entre el enredo del bosque sobre los ríos.
Los niños de la ermita habían vuelto con el ganado y estaban sentados al fuego, oyendo a su maestro Gautama, cuando llegó un niño desconocido y lo saludó con flores y frutos. Luego, tras una profunda reverencia, le dijo con voz de pájaro:
"Señor Gautama, vengo a que me guíes por el Sendero de la Verdad.
Me llamo Satyakama"
"Bendito seas -dijo el Maestro- ¿Y de qué casta eres, hijo mío? Porque sólo un brahmín puede aspirar a la suprema sabiduría".
Contestó el niño:
"No sé de qué casta soy, Maestro; pero voy a preguntárselo a mi madre".
Se despidió Satyakama, cruzó el río por lo más estrecho, y volvió a la choza de su madre, que estaba al fin de un arenal, fuera de la aldea ya dormida.
La lámpara iluminaba débilmente la puerta, y la madre estaba fuera, de pie en la sombra, esperando la vuelta de su hijo.
Lo cogió contra su pecho, lo besó en la cabeza y le preguntó qué le había dicho el Maestro.
"¿Cómo se llama mi padre? -dijo el niño- Porque me ha dicho el Señor Gautama que sólo un brahmín puede aspirar a la suprema sabiduría".
La mujer bajó los ojos y le habló dulcemente: "Cuando joven yo era pobre y conocí muchos amos. Sólo puedo decirte que tú viniste a los brazos de tu madre Jabala, que no tuvo marido".
Los primeros rayos del sol ardían en la copa de los árboles de la ermita del bosque. Los niños, aún mojado el revuelto pelo del baño de la mañana, estaban sentados ante su Maestro, bajo un árbol viejo.
Llegó Satyakan, le hizo una profunda reverencia al Maestro y se quedó de pie en silencio.
"Dime -le preguntó el Maestro- ¿Sabes ya de qué casta eres?"
"Señor -contestó Satyakama-, no sé. Mi madre me dijo: Yo conocí muchos amos cuando joven, y tú viniste a los brazos de tu madre Jabala, que no tuvo marido".
Entonces se levantó un rumor como el zumbido iracundo de las abejas hostigadas en su colmena. Y los estudiantes murmuraban entre dientes de la desvergonzada insolencia del niño sin padre.
Pero el Maestro Gautama se levantó, trajo al niño con sus brazos hasta su pecho, y le dijo:
"Tú eres el mejor de todos los brahmines, hijo mío; porque tienes la herencia más noble, que es de la verdad".
 
Rabindranat Tagore

domingo, 28 de julio de 2013

sábado, 27 de julio de 2013

Desafiar tu zona de confort

¿Te atreves a soñar?
 
 
Desde pequeños todos sabemos soñar. Dormidos y despiertos. Gracias a la potencia de nuestra imaginación creemos que somos capaces de cualquier cosa. Sin embargo, según crecemos perdemos esta maravillosa capacidad que luego tanta falta nos hace en la vida a la hora de ser creativos, de innovar, de cambiar nuestras vidas…. Te invitamos a que te atrevas a soñar otra vez, a desafiar tu zona de confort, y a que disfrutes del placer de convertir tus sueños en realidad. ¿Te atreves a soñar?


viernes, 26 de julio de 2013

Cuento: "La oldarpatía"

Cuando la biógrafa Alice Kaplan investigó la infancia de Juan Oldar, nadie pudo darle algún dato anecdótico sobre su vida fuera del ámbito familiar, principalmente porque era un niño muy normal. Pero en casa, su comportamiento fue totalmente distinto, manifestando una creciente obsesión por retribuir todo lo que le brindaban. Esta situación sedujo aún más a la biógrafa.


De las entrevistas que realizó a los parientes del señor Oldar, Alice Kaplan extrajo algunos pasajes de su niñez para el prólogo del libro. He aquí las transcripciones que empleó:
—“El mismo día en el que cumplió siete años, Juanito se pasó toda la noche preparando una tarta igual a la que yo le había hecho. Recuerdo cuando me despertó; tenía sus ojitos llenos de ilusión. Había desaparecido la expresión de agobio que tenía desde que le empezamos a cantar el feliz cumpleaños”.
—“Cuando yo quería un juguete casero, como por ejemplo un castillo de cartón, lo construía para mi hermano. Luego, él me hacía uno mucho mejor”.
—“Nunca voy a olvidar la Navidad del 48. No veía a mi hermana ni a su familia desde inicios de la guerra. Cuando saludé a Juan, le di un gran beso en la frente. El pequeño me dio otro más intenso. Yo me emocioné y le di uno igual, y el me besó dos veces. Yo le di otros dos, y el tres, y así. Fue un saludo interminable, acompañado por una risa generalizada que nos hizo olvidar a los ausentes por unos momentos”.
—“Una semana antes de su décimo primer cumpleaños, Juan nos pidió que, por favor, no le diéramos nada, que le habían dejado muchas tareas en el colegio y que no tenía tiempo para compensarnos los regalos. Además, nos recalcó que no quería que le hiciéramos ningún tipo de celebración. Llegado el día, fue él quien nos sorprendió con una fiesta sorpresa y, además, nos dio un obsequio a cada uno”.

jueves, 25 de julio de 2013

miércoles, 24 de julio de 2013

Cuento: "Bautismo de fuego"

Bautismo de fuego      
Mijaíl Bulgákov
Rápidamente pasaron los días en el hospital de N. y yo comencé poco a poco a acostumbrarme a mi nueva vida.
En las aldeas continuaban agramando el lino, los caminos seguían estando intransitables y a la consulta no venían más de cinco personas cada día. Las noches las tenía completamente libres y las dedicaba a poner en orden la biblioteca, a leer los manuales de cirugía y a tomar té, larga y solitariamente, junto al samovar.
La lluvia caía durante días y noches enteras y las gotas golpeaban inexorablemente el techo; el agua caía con gran fuerza bajo la ventana y resbalaba por el canalón hacia un cubo. El patio estaba cubierto de fango, de niebla, de una negra penumbra en la cual, como manchas opacas y difusas, se iluminaban las ventanas de la casita del enfermero y la lámpara de petróleo del portón.
Una de aquellas noches estaba yo sentado en mi gabinete y estudiaba un atlas de anatomía topográfica. A mi alrededor había un completo silencio, interrumpido de vez en cuando por el roer de los ratones detrás del aparador del comedor.
Estuve leyendo hasta que mis párpados, ya pesados, comenzaron a cerrarse. Finalmente bostecé, dejé a un lado el atlas y decidí acostarme. Me estiré y, saboreando por anticipado un sueño pacífico, acompañado por el ruido y el golpeteo de la lluvia, me dirigí a mi dormitorio, me desvestí y me acosté.
No había tenido siquiera tiempo de rozar la almohada cuando, delante de mí, en la penumbra soñolienta, apareció el rostro de Ana Prójorova, de diecisiete años, de la aldea Tóropovo. A Ana Prójorova había que extraerle un diente. El enfermero Demián Lukich se deslizó suavemente con unas brillantes tenazas en las manos. Recordé cómo decía "aquesto" en lugar de "esto", llevado por el amor que profesaba al estilo elevado. Sonreí y me quedé dormido.
Sin embargo, no había pasado media hora cuando me desperté de repente, como si me hubieran dado un tirón; me senté y, examinando con temor la oscuridad, me puse a escuchar con atención.
Alguien golpeaba con fuerza e insistencia la puerta exterior y desde un primer momento presentí que aquellos golpes eran de mal agüero.
Llamaban a mi apartamento.
 

martes, 23 de julio de 2013

Mi queso

¿Quién se ha llevado mi queso?
 

lunes, 22 de julio de 2013

Cuento: "El sapo y la mariposa"

Un estanque. En él, un sapo. Tiene hambre. No obstante, desenrolla su lengua y empuja hacia la orilla a la mariposa, que estaba a punto de ahogarse.
 
Conversan.
 
Ella le cuenta las maravillas del inmenso mundo que se extiende más allá del estanque.
 
Él quiere volar y no se eleva.
 
Siguen conversando.
 
Él le cuenta las maravillas del inmenso mundo que se extiende más allá de la superficie.
 
Ella quiere bucear y, nuevamente, lo intenta. Esta vez, la certeza la empuja con mayor vehemencia.
 
Con la ayuda del sapo, desciende hacia las profundidades en el interior de una burbuja, que se hace cada vez más pequeña. Ilusionada, le implora al sapo continuar.
 
Apenas muere, la engulle. Mientras la digiere, recuerda la angustia de la mariposa cuando estuvo a punto de ahogarse en la superficie. El sapo hace el amago de volar.

Rafael R. Varcárcel

domingo, 21 de julio de 2013

sábado, 20 de julio de 2013

La abundancia

         “La abundancia" de Wayne Dyer
           (en la voz de Alhama Marcos)
 
 
La Abundancia no es algo que nosotros adquirimos, es algo que nosotros sintonizamos...


viernes, 19 de julio de 2013

Practicar yoga

Practicar yoga ayuda a prevenir el extrés y a superar problemas de sueño.

Los cientifícos investigan desde hace años el efecto que el yoga puede tener en la mejora de determinadas enfermedades, tanto físicas como mentales. Una revisión de estudios realizada por la factultad de medicina y psiquiatría de la Duke University Medical Center (EE. UU.), publicada en Frontiers in Psychiatry, ha corroborado que el yoga tiene efectos positivos en pacientes con depresión leve o con trastornos del sueño, además de ser de gran ayuda para prevenir los tratornos causados por el estrés. Como otros tipos de ejercicio, el yoga puede aumentar los niveles de serotonina, reducir el oxidativo y la inflamación y promover el equilibrio de lípidos y factores de crecimiento.

jueves, 18 de julio de 2013

Sonrisa

Hacen falta cuarenta músculos

para fruncir el ceño,

pero tan sólo quince para sonreír.

Shivananda.

miércoles, 17 de julio de 2013

martes, 16 de julio de 2013

"..."

“Cuando tu atención te traslada al Ahora, estás alerta. Es como si despertases de un sueño: el sueño del pensamiento, el sueño del pasado y del futuro. Hay claridad, simplicidad. No queda sitio para fa­bricarse problemas. Simplemente este momento es como es”
 
(“El poder del ahora”, Eckhart Tolle)


lunes, 15 de julio de 2013

"Carta a mi maestra"

Hola seño:
Soy aquél que nunca te lleva corregir, ni te entrega la carpeta para que te lleves. Soy aquél que cuando preguntas algo, siempre se queda callado y no llama tu atención. Soy aquél que nunca entiende cuando explicas y te mira serio y después cuando hay que hacer alguna actividad no la hace. Aquél que nunca termina de copiar esos pizarrones llenos y que cuando dictas no se me entiende la letra y no me sirve de nada todo lo que copié. Soy aquél que lee lento, que cuando me haces leer en voz alta (eso sucede muy poco) sufro tanto al notar que todos se cansan y me ayudan respirando profundo.
Yo sé que no puedo igual que todos, que te gustaría que fuera diferente, lo noto en tu mirada y tus gestos. Me duele cuando pones cara de “no tiene remedio” o “qué se le va a hacer”. Sé que sientes que hay días que molesto en clase y que no sabes qué hacer, para colmo “no estoy para repetir”, como le dices a mamá. Si supieras que mi día de estudio no termina en la escuela, que al llegar a casa mamá lo primero que hace es preguntarme ansiosa cómo me fue, si terminé todo; y ahí comienzan nuevamente los problemas. Pedir carpetas, copiar todo lo que no hice en clase y hacer los deberes. Me canso mucho. A veces tengo ganas de estar enfermo o que llueva mucho para no ir a la escuela.
Seño, si pudieras darte cuenta que no puedo igual que otros, pero que puedo a mi manera. Si pudieras descubrirla, saber que me gusta leer sobre perros, que espero el diario para leer el horóscopo a mi familia, que tengo una gran imaginación, que me gusta la música y bailar, que soy muy responsable y perseverante (sino no haría la carpeta dos veces por día).
Si pudieras descubrir lo que sé sin tener que hacerme un examen, sin pensar que si tengo la carpeta completa o copié todo es que aprendí. Si pudieras darme otro tipo de actividades que me interesarán más, para que yo te pueda demostrar lo que sé.
Espero que puedas ayudarme y pueda aprender mucho, para eso voy a la escuela, si supiera y aprendiera rebien no me haría falta; como le pasa ala compañera de delante que sabe todo y se aburre tanto.
Seño, te quiero mucho, espero que esta carta exprese todas las cosas que he querido decirte y no he podido.
 
                                Un abrazo.

Viñeta Forges

Becarios

domingo, 14 de julio de 2013

sábado, 13 de julio de 2013

Cuento "Jorge Bucay"

La Cita a ciegas - Jorge Bucay