La envidia no vive sola, sino que convive con la crítica, la murmuración, el chisme, la dependencia, la desgana, todas actitudes que consumen nuestras fuerzas, conviertiéndonos en excelentes "opinólogos" pero en pobres constructores de nuestra propia vida.
Desperdiciamos tanto tiempo en los otros que cuandos tenemos que ocuparnos de nosotros mismos ya estamos desganados, y entonces decimos: "Se me ha pasado el tiempo, ya lo haré mañana", pero mañana tendrá el mismo resultado si no rompes el circuito de la crítica y el enjuiciamiento.
La envidia nos transforma en seres intolerantes respecto del éxito de los demás. Se sufre por tener menos dinero, menos felicidad que el otro. El objetivo siempre tener "mayor cantidad" que la que el otro tiené, aun a costa del dolor y la infelicidad. Quien vive bajo estos conceptos sólo podrá ocupar el lugar de víctima, malgastando el tiempo, en vez de vivir y permitir que el otro viva como mejor le parezca.
Extraído y adaptado de "Gente Tóxica"
(Bernardo Stamateas)
ENVIDIA, ENVIDIA.
ResponderEliminarALIMENTO DE LOS DIOSES.
ESTIÉRCOL DE LOS MORTALES.
CUÁNTA DESDICHA.
CUÁNTA LÁGRIMA DERRAMADA.
ENVIDIA NO ENTRES EN MI CASA.
PREFIERO MORIR DE HAMBRE.
PREFIERO SER PULCRAMENTE LIMPI@.
¡ADIOS PARA SIEMPRE Y NO VUELVAS!
La envidia.
ResponderEliminarY tanta gente que parece que es lo que no es.
Aqui mismo hay alguien que se pasea intentando demostrar lo que no es.
Envidia.
Y tanta máscara.
Y tanto disfraz.