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martes, 8 de octubre de 2013

La regla número 6

Dos primeros ministros están en una habitación discutiendo problemas de Estado. De repente irrumpe un hombre, casi apoplético de furia, y se pone a gritar, a dar patadas y puñetazos en la mesa. El primer ministro del país anfitrión le dice: "Peter, haz el favor de recordar la regla número seis", con lo cual Peter recobra la calma, pide disculpas y se retira. Los políticos reanudan la conversación, pero tras veinte minutos los vuelven a interrumpir, en esta ocasión una mujer histérica, con los pelos de punta, que no para de gesticular. Se repiten las mismas palabras ante la intrusa: "Por favor, Marie; recuerda la regla número seis". Vuelve a reinar la calma y la mujer se retira, pidiendo excusas con una inclinación de cabeza. La tercera vez que se repite la escena, el primer ministro que está de visita en el país le plantea lo siguiente a su colega: "Amigo mío, he visto muchas cosas en mi vida, pero nada tan extraordinario como esto. "¿Le importaría compartir conmigo el secreto de la regla número seis?". "Muy sencillo", contesta el primer ministro del país anfitrión. "La regla número seis es "No seas idiota: no te tomes tan en serio". "Ah, una regla excelente", dice el otro político. Tras reflexionar unos segundos, pregunta: "¿Y puedo preguntarle cuáles son las demás reglas?".

"No existen".

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