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jueves, 6 de octubre de 2011

Zanahoria, huevo o café

El oro para ser purificado debe pasar por el fuego, así como el ser humano
necesita pruebas para pulir su carácter. Pero lo más importante es: ¿Cómo
reaccionamos frente a las pruebas?

Una hija se quejaba a su padre acerca de su vida y cómo las cosas le
resultaban tan difíciles. No sabía cómo hacer para seguir adelante y creía
que se daría por vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía que cuando
solucionaba un problema, aparecía otro.

Su padre, un chef de cocina, la llevó a su lugar de trabajo. Allí llenó tres
ollas con agua y las colocó sobre fuego fuerte. Pronto el agua de las tres
ollas estaba hirviendo. En una colocó zanahorias, en otra colocó huevos y en
la última colocó granos de café. Las dejó hervir sin decir palabra. La hija
esperó impacientemente, preguntándose qué estaría haciendo su padre.

A los veinte minutos el padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las
colocó en un recipiente. Sacó los huevos y los colocó en otro. Coló el café
y lo puso en un tercer recipiente.

Mirando a su hija le dijo: "Querida, ¿qué ves?". "Zanahorias, huevos y
café", fue su respuesta. La hizo acercarse y le pidió que tocara las
zanahorias. Ella lo hizo y notó que estaban blandas. Luego le pidió que
tomara un huevo y lo rompiera. Luego de sacarle la cáscara, observó el huevo
duro. Luego le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de
su rico aroma.

Humildemente la hija preguntó: "¿Qué significa esto, padre?". Él le explicó
que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: ¡agua
hirviendo!, pero habían reaccionado en forma diferente. La zanahoria llegó
al agua siendo fuerte y dura. Pero después de pasar por el agua hirviendo se
había vuelto débil, fácil de deshacer. El huevo había llegado al agua siendo
frágil. Su cáscara fina protegía su interior líquido. Pero después de estar
en agua hirviendo, su interior se había endurecido. Los granos de café sin
embargo eran únicos. Después de estar en agua hirviendo, habían cambiado al
agua.
"¿Cual eres tú?", le preguntó a su hija. "Cuando la adversidad llama a tu
puerta, ¿cómo respondes? ¿Eres una zanahoria, un huevo o un grano de café?"

¿Eres una zanahoria que parece fuerte pero que cuando la adversidad y el
dolor te tocan, te vuelves débil y pierdes tu fortaleza? ¿Eres un huevo, que
comienza con un corazón maleable, posees un espíritu fluido, pero después de
una muerte, una separación, un divorcio o un despido te has vuelto duro y
rígido? Por fuera te ves igual, pero... ¿eres amargada y áspera, con un
espíritu y un corazón endurecido?

¿O eres como un grano de café?. El café cambia al agua hirviente, el
elemento que le causa dolor. ¡Cuando el agua llega al punto de ebullición el
café alcanza su mejor sabor! Si eres como el grano de café, cuando las cosas
se ponen peor... ¡tú reaccionas mejor! y haces que las cosas a tu alrededor
mejoren.

¿Cómo manejas la adversidad? ¿Eres una zanahoria, u huevo o un grano de
café? Piénsalo...

Historia perteneciente al libro "El Silencio de la Tierra - Historias de Luz
y Sabiduría"

1 comentario:

  1. Boas noites, Roberto!!
    Excelente historia!!... maravillosa reflexión!!... estupendo aprendizaje!!
    Sí... que mejor situación personal, espiritual y esencialmente humana, que poder ser granos de café!!
    Porque la vida... en esencia... así es...
    Luchamos contra la adversidad.
    Vencemos.
    Nos embarga la felicidad...... bieeeennnnn!!
    Nuevamente nos golpea la adversidad......
    Y otra vez...
    Y otra... y otra...
    Pero qué podemos hacer??
    Caminar, transitar... hacer nuestra la realidad, el ahora y vivir el momento... no crees??
    Yo, a veces estoy decidida a tirar la toalla... pero una "fuerza vital" (esencia misma de los granos de café), me impulsa... y de nuevo "me levanto"...
    O lo intento.
    Cambiar nuestra realidad esencial, para no sufrir los golpes de la vida, nos aleja más y más de nuestra propia "misión".
    Pero........ ser granos de café, qué duda cabe, es lo mejor que nos podría ocurrir!!!!!!!
    Graciñas una vez más, Roberto, por ILUMINARNOS con estas pinceladas para intentar ser mejores personas!!!!!!......... bueno, por lo menos es lo que me ocurre a mí, claro......
    Dilicioso relato, repito!!!!!!
    Biquiños atlánticamente agarimosos!!

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